PROGRAMA RADIOFÓNICO DE LA UNIDAD DE APOYO A COMUNIDADES INDÍGENAS (UACI) -COORDINACIÓN DE VINCULACIÓN Y SERVICIO SOCIAL -UNIVERSIDAD DE GUADLAJARA
radioterritorios@gmail.com
Diseño y administración del blog
José de Jesús Loza Sánchez

Tu opinión y mensaje de voz aquí

CUENTOS IBAIBAI DEHE AKÜJALLA

domingo, 25 de mayo de 2008

DEFENSA DEL AGUA EN PERIJÁ, VENEZUELA

Visita de luchadora indigena Wayuu Angela Gonzalez a la comunidad Barí Karañakaek en la Sierra de Perijá en Venezuela Estado Zulia. Llevando mensaje de lucha en contra de la explotación del Carbón en territorios ancesatrales.

EN DEFENSA DEL AGUA EN Encuentro indigena .en la sierra de perijá.PRIMERA PARTE

15 AÑOS IMPARTIENDO EL IDIOMA NAHUATL

EL INFORMADOR.COM.MX

25 MAYO 08

“Todos seguimos hablando náhuatl”: Héctor Mendoza Pulido

  • El Gobierno de México publicó un catálogo lingüístico que contiene más de 300 variantes de idiomas

El académico imparte esta lengua nativa desde hace más de 15 años en el Cultural Cabañas, donde se ha expandido hacia el latín, el hebreo y el griego

A principios de este año, el Gobierno de México, a través del Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI), publicó en el Diario Oficial de la Federación un catálogo lingüístico que contiene más de 300 variantes de idiomas y dialectos que se hablan en este país.

Para las personas involucradas en la promoción de las lenguas indígenas de México, el documento representa “un primer paso” en el reconocimiento del mosaico “polifónico” nacional, bajo la advertencia de que falta la labor más difícil: su valoración y enseñanza.

Uno de ellos es el profesor Héctor Mendoza Pulido, un creyente convencido de la importancia en el conocimiento de las lenguas y dialectos prehispánicos y de formas “marginadas” de comunicación. Originario de Guadalajara, desde hace más de 15 años imparte clases de náhuatl para la Dirección Escolar de la Secretaría de Cultura, en el Instituto Cultural Cabañas, gracias a lo cual ha expandido su conocimiento hacia formas de comunicación como el latín, el hebreo, el griego, o el sistema braille.

— ¿De dónde provienes y cómo nació tu gusto por lenguas como el náhuatl?

— Mi padre era de Hostotipaquillo y mi madre de Guadalajara, aunque sus familiares vienen de Los Altos. Mi familia es de Jalisco, y como toda persona de aquí, de México, estoy envuelto en una cosmovisión que aún es náhuatl, o tiene mucho de ese pasado, aunque la descubrí de manera tardía y por accidente.

— ¿Fue accidentalmente?

— Sí, en un viaje, una excursión a una comunidad de Jalisco, en un momento en el que me encontraba estudiando una carrera que no tiene ninguna relación con esto —ingeniería—, y cuando tuve el contacto con el idioma y la cultura, dije: esto es lo mío, e inicié el aprendizaje del náhuatl, aunque de manera lírica.

— ¿Cómo lo formalizaste?

— Cuando regresé a Guadalajara tuve la dicha de conocer a un gran maestro… es más un maestrazo, Alejandro Contreras Alexándersen. Él me enseñó la gramática de la lengua náhuatl, continúa siendo mi maestro; me compartió sus conocimientos, su sabiduría, y ya después hasta sus grupos —suelta una risa—.

— ¿Por qué es importante el náhuatl?

— Porque todos seguimos hablando náhuatl; tal vez con otra gramática y fonética, pero lo seguimos hablando. Todos dicen jitomate, jícama, achichincle, pozole, tamal. O hay gente que se llama Xóchitl, Itzel, o los poblados tienen nombres que provienen del náhuatl. Además, es un idioma bellísimo, es cien por ciento poético. No es ofensivo; es muy elegante.

El náhuatl no es un dialecto; es todo un idioma, es lengua madre. Posee literatura propia, música propia, costumbres propias, que no le pide prestadas a ninguna otra lengua.

— Hay quienes estudian inglés y francés; tú náhuatl, latín o sistema braille…

— Ocurre que mucha gente estudia otros idiomas pensando en los beneficios económicos directos, por ejemplo personas que trabajan en una actividad turística, de comercios internacionales. Sin embargo, aunque la mayoría de la gente interesada en el estudio del náhuatl trabaja en centros culturales o escuelas, no hay una conciencia plena del potencial de acercamiento con nuestras culturas, e incluso de emprender proyectos de turismo alternativo. Por ejemplo, tuve alumnos que ahora están trabajando en cuestiones de esta índole. Diana Padilla, quien da clases en la Autónoma en una materia sobre arte prehispánico, pero también se ha acercado gente que estudia la licenciatura en turismo, o trabajo social y quieren aprender náhuatl porque es una herramienta indispensable para su trabajo.

Vienen también alumnos de la Escuela de Música, de la Universidad de Guadalajara que se van a titular a través de la preparación de una pieza en náhuatl. Y a pesar de esto, no sé por qué en las escuelas, en las universidades, no hay un proyecto, aunque sea semestral, para enseñar a los alumnos cosas básicas del náhuatl, ni siquiera en educación básica, cuando los niños pequeños tienen una facilidad para los idiomas increíble. O ya no hablemos del náhuatl, Olmeca, Maya y sus dialectos, sino de lenguaje por señas, o sistema braille. Las escuelas deberían enseñarnos a tener comunicación con toda la gente que está a nuestro alrededor y más lo necesita. Deberían tener a profesores especializados en la práctica de estos idiomas.

O simplemente en el ámbito de los traductores indígenas. Hay una gran población indígena en este país y a veces no tienen la posibilidad de ser juzgados correctamente ante las instancias judiciales cuando cometen un delito sólo porque no hay traductores capacitados.

— Fuera de este grupo de gente que lo utiliza para su trabajo, ¿quiénes asisten contigo a aprender?

— Pues hay de todo tipo. Jóvenes que se sienten interesados, o personas ya jubiladas que lo ven como terapia ocupacional. Y es que te sorprende estar tan involucrado con el náhuatl, cuando lo estudias y te percatas de que en todo tu presente habita un pasado del que no te habías dado cuenta. Sin embargo veo que hay más mujeres interesadas en el idioma náhuatl que hombres, como que los varones que acuden son más prácticos y los buscan para desarrollarse laboralmente. Por otra parte, vienen muchos maestros de la Secretaría de Educación Jalisco que quieren transmitir a sus alumnos lo que viene en algunos libros de texto, y que comenzó a publicarse recientemente con el impulso a las lenguas indígenas.

— ¿Cuál ha sido su experiencia más grata como profesor de náhuatl?

— Las experiencias gratas como profesor son a diario, porque el hecho de dar clases me relaja, y no porque tenga problemas, sino porque lo disfruto mucho.

En México, muy pocos tenemos el privilegio de decir que trabajamos en lo que nos gusta, y si nos pagan, pues adelante; claro que me gustaría que me pagaran más –suelta otra risa-.

Me agrada saber que mi trabajo les sirve a las personas que acuden a auxiliarse, traducir un texto o simplemente aprender el significado de algunas palabras. Gente que se redescubre cuando está en contacto con su pasado; todo eso me llena de satisfacción.

“Héctor”, como lo llaman sus alumnos, a sus 45 años de edad recorre la Plaza Tapatía al finalizar las clases en el Instituto Cultural Cabañas. Entre el cromatismo cultural y la saturación de sonidos provenientes de los comercios y turistas que acuden al lugar por lar tardes, su caminar es pausado, y mira cuidadosamente las imágenes que tiñe con el color de su pasado.

Frase:

Todos seguimos hablando náhuatl; tal vez con otra gramática y fonética, pero lo seguimos hablando. Todos dicen jitomate, jícama, pozole, tamal. O hay gente que se llama Xóchitl, Itzel, o los poblados tienen nombres que provienen del náhuatl (…) es un idioma bellísimo, cien por ciento poético, muy elegante

Wixarica de Jalisco en defensa de su derecho al transporte público


IMAGEN: PERIÓDICO DE ZACATECAS

Protestan huicholes ante gobierno de Jalisco

Iván López IMAGEN

TUXPAN DE BOLAÑOS, JALISCO.- El grupo étnico huichol del norte de Jalisco (autodenominado Wixarika) respaldó, mediante un documento, a la empresa tlaltenanguense Transportes Almar, frente al acoso que sufre por parte del gobierno de Jalisco.
La compañía cubre, desde 1999, la ruta Tlaltenango-Puente de Camotlán, Nayarit, que pasa por gran parte del territorio huichol, por lo que autoridades de la Secretaría de Vialidad y Transporte jalisciense hostigan a los choferes, a fin de que abandonen el itinerario y quedarse con el pasaje.
A través de un escrito dirigido al mandatario de Jalisco, Emilio González Márquez, con fecha del pasado 5 de mayo, los indígenas manifestaron su inconformidad por la actitud de Servicios y Transportes de Guadalajara.
La empresa es propiedad del Estado vecino, pero está en concesión de Arturo Martínez Flores, y recorre la misma ruta desde hace un año.
Los inconformes argumentaron que los transportes jaliscienses “no hacen válida nuestra credencial del Insen, niños menores y credencial de estudiantes, es por eso que exigimos que se nos respete y quiten los dos camiones que tienen en propiedad Arturo Martínez Flores y Arturo Martínez Parga (hijo), antes de que decomise la comunidad huichola a los camiones”.
En el documento, el grupo gestionó la autorización para que Transportes Almar se encargue del itinerario. “Le pedimos a usted que como autoridad constitucional respetuosamente que al C. Juan Álvarez Martínez se le otorgue el permiso o concesión de la Ruta Tlaltenango, Zacatecas a Mesa del Tirador y Tuxpan de Bolaños, Jalisco y municipios aledaños, ya que le tenemos confianza y por ser responsable de conducir las unidades”.
En el oficio se asegura que Transportes Almar se hizo cargo de la ruta desde 1999, lo que fue autorizado por la comunidad después de que la Empresa Rojos de los Altos abandonara el recorrido, por lo que reiteraron que nunca solicitaron ni aprobaron el servicio de otra empresa.
El escrito está firmado por el gobernador tradicional huichol, Luciano Sánchez Carrillo, su suplente, José Hernández de la Cruz, y el juez auxiliar, José López Rosalío.
La comunidad de Tuxpan de Bolaños se encuentra a alrededor de 200 kilómetros de Tlaltenango y en ella predominan los habitantes indígenas, como en la mayoría de las comunidades de los municipios del norte de Jalisco, así como de la demarcación La Yesca, Nayarit, donde se ubica Puente de Camotlán, fin de la ruta.

CAMPAÑA DE LA ONU DE LOS DERECHOS HUMANOS INDÍGENAS

LA JORNADA JALISCO
Usted está aquí: domingo 25 de mayo de 2008 → Política → Presentan campaña en favor de derechos humanos de indígenas

Deben ser respetados como personas y pueblos: ONU

Presentan campaña en favor de derechos humanos de indígenas

REDACCION

Indígenas wixáricas durante una ceremonia en Paso de Osos
Indígenas wixáricas durante una ceremonia en Paso de Osos Foto: ARTURO CAMPOS CEDILLO

“Los indígenas como pueblos y como personas tienen derechos y es importante comunicarlo”, sentenció Liliana Valiña, representante adjunta de la Oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, al presentar la campaña de producciones de audio Hablemos de nuestros derechos como pueblos y comunidades indígenas.

El principal objetivo que tiene esta campaña es dar conocimiento a la sociedad sobre los derechos humanos, especialmente de las comunidades indígenas, así como recuperar la tradición ancestral, conocimiento y sabiduría a través de los relatos y narraciones que esta campaña proporcionará.

Por sus características, las cápsulas son dirigidas a la sociedad en general y no solamente a los pueblos indígenas, y serán difundidas a través de la radio, así como en portales de Internet, pues “en los audios los contenidos están manejados con claridad y pueden tener varios impactos en los escuchas, debido a que cada uno de nosotros es un medio de comunicación”, puntualizó Gilberto Domínguez, productor de los audios y profesor de la casa de estudios ITESO, a la cual pertenece esta campaña.

Antes de la presentación del proyecto se llevó a cabo el panel Los derechos humanos de los pueblos indígenas y los medios de comunicación, en el cual se destacó que en Jalisco se da la explotación de indígenas en varios poblados, como Arandas, ya que estos grupos hacen el trabajo que los pobladores de esas regiones no quieren atender.

Por su parte, Francisco Morfín, director general académico del ITESO, señaló que la campaña “será un aporte sustantivo para continuar con el proceso de reconocimiento y de respeto de los derechos indígenas en un contexto social que nos muestra que el avance en esta materia es todavía mínimo”.

En la presentación de esta campaña también participaron Carlos González y Jorge Rocha, columnistas de La Jornada Jalisco.

lunes, 19 de mayo de 2008

LA U DE G EN LUCHA A POYANDO A LOS HERMANOS INDIGENAS DE AYOTTLAN

Usted está aquí: lunes 19 de mayo de 2008 → Política → En Manantlán se han impuesto los intereses económicos al bienestar social, lamenta Briseño

Prevalecen la cultura del desprecio a la ley y el despojo de tierras

En Manantlán se han impuesto los intereses económicos al bienestar social, lamenta Briseño

JUAN CARLOS G. PARTIDA

El rector Carlos Briseño Torres en imagen de archivo
El rector Carlos Briseño Torres en imagen de archivo Foto: HECTOR JESUS HERNANDEZ

Los intereses económicos y la cultura de “no respeto a la ley” en la sierra de Manantlán, al sur de Jalisco, han impedido que los nahuas puedan hacerse beneficiarios de la amplia riqueza natural que existe en la región y a cambio sean despojados de sus tierras, reconoció el rector Carlos Briseño. Al 16 de noviembre pasado, el propio rector anunció que la Universidad de Guadalajara asumiría “hasta el final”, la defensa legal de los indígenas, despojados permanentemente de sus tierras, lo cual hasta ahora no ha logrado impedir que las mineras sigan llevándose los minerales impunemente y con beneficios apenas precarios para sus legítimos dueños, como ha quedado constancia con los recientes conflictos.

Medio año después, Briseño Torres dice que en ese trabajo de asesoría legal “ya estamos en la siguiente fase”. Pero también reconoce que falta “mucho camino por andar” y que la falta de acción de las autoridades, el embate de los intereses particulares y la división de los propios nahuas, hacen que la solución todavía no se encuentre cercana.

El reino de los nahuas, que en tiempos coloniales abarcaba medio millón de hectáreas, ha sido mutilado desde entonces hasta reducirlo a las 35 mil hectáreas por las que pelean su legal reconocimiento, 45 años después de un decreto agrario que los dotó de esa superficie final invadida por mineras y taladores. De esas 35 mil hectáreas, 8 mil son controladas por compañías mineras y cerca de 9 mil se localizan en la Reserva de la Biosfera de la sierra de Manantlán. En contra del despojo desde 1970 a la fecha han muerto más de 30 líderes nahuas en hechos de sangre, como lo consignan diversas recomendaciones sin resolver por el gobierno estatal, entre ellas una de la Comisión Nacional de Derechos Humanos.

“En Ayotitlán ya estamos en la siguiente fase porque una vez que ganó el Ejido una instancia más judicial, se requiere que se controle, modere y en algunos casos hasta se retire la acción de las mineras hasta en tanto no resuelva de fondo la autoridad jurisdiccional federal, para evitar que la extracción de metales en las minas de la sierra de Manantlán, de Ayotitlán, contravengan las disposiciones jurídicas que se emitieron”, dice Carlos Briseño.

-¿Continúa la asesoría legal de la Universidad hacia los nahuas?-, se le cuestiona, en entrevista.

-La UdeG seguirá impulsando fuertemente el apoyo jurídico a los miembros de la comunidad indígena de Ayotitlán para que logren que la explotación que se hace de minerales en la sierra de Manantlán no sea solo para beneficio de las mineras, sino de las comunidades indígenas pobres de la comunidad nahua del sur de Jalisco.

-Hasta ahora poco se ha visto de avance, incluso existen evidentes retrocesos y la tensión entre indígenas y mineras aumenta con bloqueos y tomas de maquinaria.

-Hay intereses económicos muy fuertes, hay una cultura de no respeto a la ley muy arraigada allá, los propios miembros de la comunidad indígena han sido por años ignorados, explotados, reprimidos, golpeados y nadie les hacía caso. Solo la lucha encabezada por ellos mismos, por sus dirigentes tradicionales y el apoyo jurídico de la UdeG han empezado a dar frutos y creo que estamos logrando ganar cada vez más conciencias en la lucha por la defensa de las comunidades indígenas del sur de Jalisco y del norte de Jalisco.

-Hablando del norte ¿cuál es la postura de la Universidad respecto al conflicto entre huicholes y gobierno estatal por la carretera que se construye y atraviesa territorio wixarica?

-En la solución importa y mucho que las comunidades indígenas se unan, hay mucha división lamentablemente porque los intereses ajenos a ellos que buscan que prevalezcan sus intereses por encima, los llevan a dividir a los propios indígenas. Esto hace más difícil la lucha de ellos, hay lamentablemente quienes no coinciden en la posibilidad del desarrollo por la vía de la implementación de mejores rutas de acceso, de oportunidades económicas mediante la cooperación indígena; el respeto a los usos y tradiciones no implica que deban ser un ente aparte, todos vivimos en México y existe un estado de Derecho, leyes generales que aplican a todos deben prevalecer respetando las autonomías que se pudieran generar en marcos legales adecuados, y respetando la singularidad de sus usos y costumbres

sábado, 17 de mayo de 2008

Emeterio Llama a Apoyar la APPO

VENCIDA LA MUERTE, EMETERIO LLAMA A APOYAR LA LUCHA DE LA APPO. E-Mail
 Abundio Núñez/ e-consulta

Aún enfermo, convaleciente de las lesiones y sus secuelas que le dejó la golpiza propinada por policías estatales y municipales el 16 de julio de 2007, Emeterio Marino Cruz llama a apoyar la lucha de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO).

Entrevistado por e-consulta en su casa del Fraccionamiento Rancho Aguayo, uno de los mártires del movimiento magisterial-popular gestado en el 2006 no puede más y estalla en llanto cuando se le pregunta sobre sus golpeadores, los que lo dejaron en estado de coma y luego en silla de ruedas durante los últimos nueve meses.

La crisis nerviosa es atendida de inmediato por su esposa y sus dos hijas. Sólo así recobra la tranquilidad para continuar su vida.

Arrastrando el pie derecho, que tiene insensible al igual que el brazo y la mano del mismo lado, refiere su recuperación física, lenta, dolorosa, agónica, debido a la lesión en el encéfalo que los especialistas denominan "Síndrome de Weber".

Una sombra se le dibuja como laguna sobre la piel morena, entre los huesos y el cabello abundantemente negro y cano de la sien derecha.

Habla con dificultad, inentendible, balbucea las palabras, pero está de pié, vivo, aunque las secuelas depresivas y sicológicas son más graves. No puede ver a una persona con uniforme que se parezca al de los policías porque entra en crisis.

Una vez consciente, agradece el apoyo del pintor Francisco Toledo, quien le ha pagado el transporte y la atención en el hospital "Ángeles" de la Ciudad de México para recuperarse de la afectación a sus manifestaciones motoras y sensitivas que aún lo mantienen con parálisis facial.
Cruz es el único apellido paterno que lleva desde la pila bautismal. Emeterio Marino son sus nombres, cual sino de guerra.

Refiere que apenas el 2 de marzo pasado sus compañeros de lucha, la mayoría ganados en la desgracia, le celebraron su cumpleaños número 44.

También recuerda su nacimiento en un pueblo de la Sierra Sur, al igual que los más de tres años que trabajó como profesor de educación primaria, aunque luego lo cambió para ser maestro en plomería.

Refiere el encuentro con su esposa, la hoy profesora de educación preescolar adscrita a la Sección 22 del SNTE, Hilaria Franco Barroso, originaria de Pinotepa Nacional, quien ha sido el "motor" de sus conciencias.

Dice que esa mañana del 16 de julio de 2007 acudió a la marcha de la APPO y la Sección 22 para encontrarse con su esposa e hijos y subir al cerro de El Fortín a presenciar la "Guelaguetza popular", luego de realizar un trabajo de plomería. Por eso en su mochila llevaba una cuchara y un martillo, que al final fue utilizado por los policías para golpearlo.

Vuelto a la vida, vencida la muerte, acompañado de su esposa y sus cuatro hijos e hijas, Emeterio Marino tiene el rostro y el cuerpo desfigurados, secuelas de la tortura infringida, pero cocidos por la cirugía.

Platica y cuenta su vida, pero estalla cuando se le pregunta de sus verdugos y de los golpes a los que fue sometido hasta dejarlo inconsciente. La historia la completan sus hijas.

"El Gobierno del Estado nos engañó"

Karen y Keherly Cruz Franco, sus hijas, denunciaron que el gobierno de Ulises Ruiz Ortiz no ha cumplido con lo que se comprometió desde el 2007 ante Florentín Meléndez, el presidente de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Y es que la administración estatal prometió que en los diez días siguientes serían encontrados y castigados los autores materiales e intelectuales de la golpiza a Emeterio Marino, pero a la fecha no ha sucedido, afirmaron.

"El gobierno de Ulises Ruiz engañó a la familia Cruz-Franco", puntualizan Karen y Keherly y sostienen que los cinco policías presos en el penal de Tanivet, Tlacolula, son "chivos expiatorios".

Sólo reconocen a dos de ellos como los que participación en la detención de su padre el día que la APPO-Sección 22 del SNTE protestó y se enfrentó a la policía estatal y municipal en las inmediaciones del Cerro de El Fortín.

Refieren que un Agente del Ministerio Público y un perito médico enviados por la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) comprobaron que, por el momento, es imposible sacarle una declaración a Emeterio Marino sobre la tortura que sufrió sin que se ponga en riesgo su salud.

Por eso sostienen que haberlo llevado al careo con sus presuntos golpeadores "hubiera sido una tortura más para nuestro padre".

Sin embargo, por ese desacato la PGJE lo multó con 15 dias de salario mínimo, que representan unos 750 pesos, pero que no tiene para pagarlos.

Karen, estudiante de la carrera de Medicina en la UABJO, y Keherly, aún en el bachillerato del Cobao, sólo reconocen el trabajo profesional de la doctora Ana Julia Rodríguez Payán, del Hospital de Especialidades, quien operó y salvó a su padre, aunque lamentan que les hayan suspendido el servicio de ambulancia para trasladar a emeterio ante el médico.

Indican que la Secretaría de Salud les proporciona algunos medicamentos, pero otros que son caros o no hay en existencia tienen que comprarlos ellos.

Admiten también que el Gobierno del Estado les proporciona una ayuda alimenticia de 200 pesos diarios, por lo que cada mes les entregan unos seis mil pesos, que sin embargo son insuficientes para comprar lo que necesita Emeterio.

Así, a punto de cumplirse un año de la golpiza a Emeterio Marino y la represión gubernamental contra la APPO-Sección 22 del SNTE, Karen y Keherly, al igual que su madre Hilaria, siguen pidiendo justicia.

Afirman que "la familia de Emeterio no ha negociado, ni va a negociar", y acusan directamente al gobernador Ulises Ruiz de ser el autor intelectual de la agresión a su padre, "porque él manda a los policías y, como tal, exigen sea castigado".

lunes, 21 de abril de 2008

De viceversa (trailer) Video Documental de los migrantes Zoques de Guadalajara



La UACI así como el CUCSH de la UdG invitan a la presentación del libro "El regreso al terruño"

El caso de los migrantes zoques en Guadalajara y del docuemntal "De viceversa".


Tanto el libro como el documental registran el viaje de retorno que los migrantes zoques realizamos a nuestra comunidad de origen Chapultenango Chiapas durante agosto del 2007.

Los migrantes zoques en más de 25 años de radicar en Guadalajara no habiamos organziado una viaje de manera colectiva para participar en la fiesta tradicional de nuestro pueblo.

La comunidad de migrantes zoques esperamos contar con su presencia, muchas gracias.

24 de abril
Auditorio Adalberto navarro del CUCSH
a las 6:00 de la tarde


Atentamente:
Fortino Domínguez Rueda.
Migrante zoque.
UACI UdG.

El regreso al terruño... y De viceversa, un atisbo a la vida de migrantes zoques

La jornada Jalisco
21 abril 08


El libro fotográfico y el documental se presentarán esta semana en el CUCSH


La migración se ha convertido en la única alternativa de los indígenas para mejorar su nivel de vida

CECILIA DURAN
Mujeres migrantes zoques en Guadalajara



Lupa
Mujeres migrantes zoques en Guadalajara Foto: LA JORNADA JALISCO

La migración parece ser la única alternativa de los indígenas para lograr mejorar sus condiciones de vida, ya no sólo a las grandes ciudades del país, sino en otros países, como Estados Unidos. Guadalajara se ha convertido en una atractiva ciudad para los migrantes indígenas provenientes de toda la República, a donde llegan con ilusiones y sueños, objetivos y metas; esperanzados en encontrar nuevos horizontes.

Este fue el caso de un grupo de indígenas zoques del municipio de Chapultenango, de Chiapas, que en la década de los 60 llegó a tierras tapatías para hallar un nuevo rumbo. La falta de conocimiento de la zona urbana los llevó a instalarse donde mejor los acomodó su condición económica, lo cual produjo que quedaran desperdigados en la periferia de la ciudad.

Siguiendo el ejemplo de éstos, cuando el volcán Chichonal hizo su erupción en 1982, otro grupo de zoques, al ver cómo la lava llevaba consigo sus casas, plantíos y ganado, acudieron a la ayuda de los primeros migrantes para llegar a Guadalajara. Vinieron sin nada, con hijos recién nacidos a cuesta con el dolor de haber perdido todo y con el temor lógico que implica salir de un medio rural para enfrentarse a una gran ciudad.

Superaron adversidades, algunos más afortunados que otros encontraron ayuda en sus “paisanos” y otros con sus propios medios tocaron puertas de comercios, fábricas y casas de familias para emplearse en lo que hiciera falta. Con el transcurrir de los años, algunos hijos pudieron estudiar, y de sus raíces mantuvieron sólo el recuerdo que les transmitían sus progenitores. Veinticinco años después de la tragedia del volcán, regresaron a su terruño, a Chapultenango, para encontrarse con su lengua, tradiciones, danza, comida y familiares y esta experiencia quedó registrada en el libro de fotografías El regreso al terruño. El caso de los migrantes zoques en Guadalajara, de Aldo Ruiz, y en el documental De Viceversa, de Rafael Villegas y Pablo González. Ambos materiales se presentarán esta semana en el Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH).

Vivir con máscaras

El pueblo zoque pertenece al complejo cultural olmeca, integra la familia lingüística mixe zoque popoluca y es uno de los siete pueblos existentes en Chiapas, además de los tzeltales y tzotziles. Los migrantes zoques están asentados principalmente en las ciudades de Oaxaca y Guadalajara.

La Unidad de Apoyo a las Comunidades Indígenas (UACI) de la UdeG registra 200 zoques en la capital de Jalisco, aunque en el último censo el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEGI) contó 75.

Fortino Domínguez integró el movimiento migratorio a Guadalajara que sucedió por motivo de la erupción del volcán Chichonal. Tenía 10 meses cuando su familia llegó a Guadalajara, ciudad que le ofreció una carrera universitaria. Hoy es profesor de Historia en la UdeG y trabaja en proyectos especiales para migrantes, avalados por la UACI. Desde el año pasado integra la asociación de migrantes zoques, que impulsados por regresar a su pueblo natal, organizaron un viaje para agosto del 2007 con el propósito de visitar la comunidad durante la realización de la fiesta tradicional.

“El proceso de organización estuvo basado en la reafirmación de la identidad, porque acá hay un contexto de discriminación bastante grande, y los migrantes lo que hacen es ocultar su identidad. Con este viaje queríamos recrearla de manera pública”, dice Domínguez.

Además de ver a familiares, vivir las costumbres, probar la comida típica, conocer la indumentaria, el regreso significó constatar las dificultades de la tierra en la que están sumergidos sus similares. “Viven del autoconsumo, de la siembra, de la cría del ganado, es todo muy rural”.

Domínguez cuenta que en Guadalajara los zoques viven bastante diseminados en la periferia y hasta el año pasado, casi no se frecuentaban, sin embargo, el viaje los determinó a verse más seguido e incluso acelerar los trámites para conformar una asociación civil a través de la cual puedan conseguir mantener sus tradiciones, aun cuando los separan miles de kilómetros de su comunidad natal.

“Queremos tener tamboreros, quienes en algún momento fueron la autoridad del pueblo, pero se vieron desplazados por la autoridad municipal. También mantener las fiestas del pueblo, porque de parte de la Iglesia católica hay un hostigamiento hacia la tradición, que los sigue tildando de herejes. Ahora estamos interesados en que la tradición continúe, así que queremos aprender las tradiciones, para tener nuestros propios tamboreros y piteros aquí en Guadalajara”, dice.

Domínguez cuenta que cuando desde el inicio de los preparativos del viaje, estuvo presente la idea de hacer un registro fotográfico a cargo de Aldo Ruiz. Luego el proyecto fue madurando y se sumaron Rafael Villegas y Pablo González para hacer un documental sobre el encuentro.

La memoria gráfica del encuentro

El objetivo de Ruiz era inmortalizar en las instantáneas los preparativos del regreso, la ansiedad por conocer la tierra que los vio nacer y también los despidió y el encuentro con familiares y amigos.

Cuenta que no fue fácil su trabajo. “Hay que derribar una barrera que como autodefensa la toman. Es decir, en Guadalajara y en todo México, hay un racismo exacerbado respecto a ellos. Lo que hacen es esconderse y la lengua no se la enseñan a las nuevas generaciones. Durante 25 años han estado tratando de ocultar su identidad para evitarse problemas, era fuerte para ellos decirles que los vamos a tomar fotos y video. Es obvio que desconfían, porque además tienen la experiencia de que van historiadores, los estudian y jamás regresan.

“Pedí permiso y poco a poco fui haciendo el trabajo fotográfico, que tiene como particularidad que no me acerco mucho a las personas, para no invadir espacios. Sirvió el viaje porque nos fuimos conociendo más. Las fotos son naturales, ninguna está trabajada. Yo creo que con las fotos se logró sacar algo apenas superficial de todo un contexto. Por eso sigo trabajando con ellos y sigo profundizando”.

El trabajo realizado por Ruiz resultó en un libro de 75 fotografías a color titulado El regreso al terruño. El caso de los migrantes zoques en Guadalajara, editado por La Casa del Mago. La introducción la escribió Andrés Fábregas.

Sin etiqueta de indigenismo

Una cámara de video también fue testigo del encuentro de los zoques con su comunidad. Rafael Villegas y Pablo González captaron en un documental de media hora cuatro testimonios de migrantes.

“Al principio la idea era hacer un registro videográfico del regreso de los migrantes, pero quisimos ir un poco más allá y tratamos de contar una historia. Partimos de la idea de que México el indígena es el personaje por excelencia del documental. Eso de repente puede parecer un tema obvio. Sin embargo, nos parecía que eso es parte de una forma de violencia también contra el indígena, en el sentido de la invención de lo indígena de la imagen hecha por académicos, intelectuales, que trabajan con ellos. Van hacen sus tesis y se van, van hacen sus películas y se van.

“Queríamos salirnos de la lógica de hacer un documental con la etiqueta de indigenismo, no queríamos una invención de lo indígena. Creo que funcionó el hecho de que ni Pablo ni yo no estábamos involucrados con el tema, tampoco con la cultura zoque. Llegamos más abiertos para encontrar una historia y traerla de antemano. Llevamos un guión de sobre una historia de unos migrantes que regresaban a su pueblo, muchos años después y usamos el volcán como eje dramático. Sin embargo, cuando entramos en contacto, salieron otras cosas, que no estaban planeadas. Empezamos a ver que no todo en su existencia y memoria gira alrededor del volcán.

“Nos fuimos sobre cuatro migrantes nada más, y cada uno tiene su propia historia. Algunos incluso ni siquiera querían hablar del volcán. Lo que nos quedó claro es que en la misma lógica de un documental no indigenista, nos teníamos que salir del indígena como objeto de nuestra cámara. Entonces registramos un encuentro, y por eso incluso no ocultamos nuestras voces”.

La presentación del libro y video se realizará el 24 de abril a las 18 horas en el Auditorio Adalberto Navarro Sánchez del CUCSH a las 18 horas. Domínguez hablará sobre la situación de los migrantes zoques en esta ciudad el miércoles 23 de abril a las 13:20 horas durante el Coloquio Pueblos Indígenas e Indigenismo en el Occidente de México, que tendrá lugar en el Museo Regional de Guadalajara.

sábado, 12 de abril de 2008

Macedonia Blas: Morir en defensa de los indígenas

MILENIO
6 de Abril

macedonia6abr.jpg
Foto: Especial


Candidata al Nobel de la Paz en 2005, fundadora de una organización no gubernamental de ayuda a los otomíes en 1997, madre de 12 hijos, nuestra entrevistada habla de cómo ha hecho para cambiar su suerte y luchar por los derechos de la mujeres más desprotegidas de este país, las indígenas.


No deja de sonreír ni un instante. Parece alegre todo el tiempo. Como si todo lo que le tocó vivir no hubiera hecho mella en su optimismo. A los 50 años, Macedonia Blas Flores parece estar resignada: “Esa suerte me ha tocado”, dice, al recordar las desgracias vividas. Sin embargo, más que resignación, su historia es la de una mujer que tenía todo para perder, pero que sacó fuerza de su dolor y lo convirtió en un impulso imparable para evitar que otras mujeres, indígenas, pobres y víctimas de violencia, como ella, pasen por lo que ella tuvo que pasar.

Macedonia tuvo 12 hijos, de los cuales viven diez, nueve con ella, en su casa de San Ildefonso, comunidad de El Bothé, municipio de Amealco, Querétaro. El mayor tiene 30 años, y el menor cinco.

Macedonia se había dedicado casi toda su vida a elaborar artesanías, servilletas, manteles bordados, muñecas, y aún hoy hace unos pocos de esos objetos para venderlos en los encuentros a los que sale. “Ahora no sufro como antes, me quedaba… me pongo a pensar y me da tristeza recordar, nos quedábamos en las centrales o en los portalitos para atajarnos del agua cuando salíamos a vender nuestras artesanías”.

Macedonia comenzó a luchar con más intensidad por los derechos sexuales y reproductivos a partir de una dolorosa experiencia personal. Era un día de agosto del año 2003, cuando Macedonia iba caminando por la calle y fue agredida por dos mujeres, una madre y una hija. ¿El motivo? La acusaban de adulterio con el marido de ella (y padre de la hija), algo que no era verdad, pero que le costó un ataque lamentable a su intimidad, sólo porque las mentiras que un señor contó fueron creídas por su esposa.

No fue ese el primer episodio violento en la vida de Macedonia. Ella había sufrido violencia por parte de su marido. “Mi caso, yo lo viví y sufrí, por eso ahorita he luchado para que se busque un cambio, que las mujeres no sufran la violencia, que sepan conocer sus derechos, que sepan que cuando hay violencia hay que denunciar”.

—¿Cuál fue su caso?

—Me tocó un esposo alcohólico y después se fue y me dejó con 11 hijos. Luego sufrí violencia y hasta fui víctima de una mujer de mi comunidad. Yo trabajaba en los derechos de las mujeres y quizá por envidia ella me agredió, por celosa, porque su viejo me difamó. Hay hombres que son malos, les gusta difamar a las mujeres y yo no me quedo callada. Siempre lo he explicado y lo sigo trabajando.

—¿De qué la acusaron esa mujer y su marido?

—De adulterio, decían que yo andaba con ese señor. Yo había tenido un hijo con otro señor, y ellos decían que era de él. Fue bien feo el chisme, por eso a veces me pongo a pensar que hay gente cobarde. Lo decían así cuando saben que no era verdad. Creo que pensaron que no iba a salir adelante, pero no me quedé callada. Ahora ya se me olvidaron esos problemas, estoy viviendo una nueva vida, con las compañeras de otras organizaciones.

De víctima a promotora social

Antes de coordinar la organización no gubernamental Fotzi Ñahñö AC (Ayuda a los ñahñö, u otomíes, creada en 1997), Macedonia criaba a sus hijos y hacía artesanías, pero también colaboraba con el ingreso familiar ayudando en los quehaceres de otras casas, o haciendo tortillas. Se paraba en las casetas de peaje a vender sus cosas, o caminaba durante muchas horas por las calles para conseguir algo de dinero a cambio de sus artesanías.

“Yo quería tener otra vida, no quería sufrir como lo estaba haciendo, quería un cambio. Gracias a unas religiosas en mi comunidad, que me ayudaron mucho, un día conocía a una trabajadora social que nos dio pláticas sobre derechos humanos, cómo conocerlos, cómo distinguir la violencia para que no la suframos y que la denunciemos, cómo cuidar a nuestros hijos. Nos capacitó para que fuéramos promotoras, y empecé a salir a las comunidades, aunque fuera con pocas palabras. Aprendí un poco y estoy aprendiendo más”.

A partir de esa capacitación Macedonia se propuso crear una organización para que las mujeres dejen de ser víctimas y se conviertan en personas productivas, que hagan valer su trabajo y su dignidad. Fue así que con su esfuerzo y actualización constante llegó a ser coordinadora de la organización Fotzi Ñahñö, que trabaja con mujeres indígenas, a quienes les dan pláticas sobre violencia y alcoholismo para ayudarlas a salir adelante, para no ser discriminadas. Desde 2003 promueve la campaña “Contra la violencia hacia las mujeres indígenas”.

Un día, el marido de Macedonia se fue. No sólo la abandonó a ella, también abandonó a sus 11 hijos. Sin embargo, cuando él partió, Macedonia ya había formado la organización. Por suerte. Tenía un colchón dónde caer… parada.

Revertir la dura realidad

La realidad en Querétaro y en miles de lugares más de México es que, cuando los esposos llegan a sus casas después de un largo día de trabajo y de varios vasos de alcohol, casi lo primero que hacen es regañar e insultar a sus mujeres. Macedonia sabe de qué se trata esta dura realidad cotidiana. Por eso, para revertir ese suplicio, trabaja junto a varias mujeres conscientes de sus derechos.

El año pasado capacitaron a algunas autoridades municipales sobre equidad de género. Invitaron a varios funcionarios a las pláticas que darían, aunque llegaron sólo tres. “Queremos que ellos sepan también que nos puedan apoyar, o qué es la violencia… porque aunque son autoridades no siempre conocen nuestros derechos. La idea es que a partir de la capacitación nos respeten como mujeres. Claro que las autoridades cambian todo el tiempo, pero al menos para que nos apoyen cuando entren otros, y les expliquen, y les digan que hay que trabajar bien.

“Las actividades de Fotzi Ñahñö también incluyen trabajo con los niños, no sólo para evitar que las niñas y adolescentes indígenas sean violadas —algo bastante frecuente en la zona—, sino también para que las mujeres no tomen alcohol y les den buen ejemplo a sus hijos. Sí hay mujeres alcohólicas, y eso a sus hijos eso les causa problemas”.

—¿Por qué toman alcohol las mujeres?

—Por algún sentimiento, algún disgusto. Empiezan con una cerveza y luego agarran el vicio. Muchas veces porque sus esposos se van a Estados Unidos y ya ni regresan, las dejan con sus hijos y esto les causa problemas.

Por eso, desde la organización Fotzi Ñahñö están buscando proyectos para que las mujeres trabajen. Por eso, también, han impulsado la construcción de invernaderos de jitomates, de nopales, y ahora de setas, hongos cuyo cultivo les ha cambiado la vida a muchas mujeres del lugar. Les ha permitido tener una mejor fuente de ingresos que la venta de artesanías.

Hace diez años que Macedonia puso en marcha Fotzi Ñahño y se vinculó con “Semillas” (Sociedad Mexicana Pro Derechos de la Mujer) al poco tiempo de haber creado su organización. De esta organización recibe recursos para capacitación contra la violencia hacia las mujeres indígenas.

Con el dinero y el asesoramiento recibidos de varias organizaciones, Macedonia y sus compañeras instalaron una cisterna para paliar la falta de agua en la comunidad y poder regar sus cultivos. En otros lugares cercanos, construyeron pequeños invernaderos.

Además de trabajar en la siembra y cosecha de alimentos, Macedonia y sus “socias” salen a las comunidades cercanas a hablar con las mujeres, les enseñan que tienen derechos y las ayudan a poner en marcha proyectos productivos, para lo cual también procuran encontrar fondos.Hoy son unas 40 mujeres las que están trabajando en poner en marcha emprendimientos rentables. Hay dos comunidades más que ahora se están organizando: las mujeres de Xajay y Yospí están aprendiendo a defenderse de la violencia de género, y también a cultivar vegetales. Con lo que producen gracias a esta ayuda, las mujeres y sus familias comen y venden lo que les sobra. “Por lo menos las compañeras ya no tienen que comprar sus jitomates, cuando se reparten les tocan dos o tres kilos a cada quien”.

—Cuando usted ve que hay mujeres que “se salvaron”, que pudieron salir adelante después de tanta marginación, ¿qué siente?

—Me da gusto que hayan aprendido, o que se animen a poner una demanda contra sus maridos violentos, o que acompañen a otras mujeres al Ministerio Público. A veces las acompaño y traduzco sus palabras del otomí al español. Me siento bien haciendo eso.

Propuesta para el Nobel de la Paz

En el año 2005, Macedonia Blas Flores fue una de las mujeres propuestas para el Premio Nobel de la Paz por parte de la organización internacional “Mil mujeres”. Macedonia estaba entre 12 mexicanas sugeridas para recibir ese galardón por muchas mujeres alrededor del mundo en forma colectiva.

Aún hoy, esa postulación la llena de alegría y satisfacción. “Tuve muchas invitaciones, muchas salidas, y vi que la gente me aprecia mucho. Me he sentido contenta. Y sigo adelante con mi trabajo”. Cuando la reconocen por la calle se pone penosa y orgullosa a la vez. “Aunque me esconda en otra parte, me van a reconocer”, dice y se sonríe.

—Mirando para atrás, ahora con tantos proyectos, ¿qué balance hace de lo vivido?

—Ya no puedo echarme para atrás, ya no quiero ver para atrás, quiero seguir adelante. Trato de dejar el pasado.

—¿Qué dicen sus hijos de todo lo que hace usted?

—Antes no les gustaba porque salía mucho, pero cuando supieron de la candidatura al Nobel se pusieron contentos y me apoyaron.

Macedonia no pudo estudiar. Hizo hasta segundo año de primaria, pero se le olvidó lo poco que había aprendido. Sin embargo, gracias al INEA pudo recordar qué es leer y escribir, y hacer algunas operaciones matemáticas.

Su vida es movida, casi sin tiempo para el descanso. Se levanta temprano y se va al molino para buscar las cosas para hacer sus tortillas. Luego se va a hacer sus actividades con las compañeras, “que hacer difusión, o irme a las capacitaciones, o ir a México, a Querétaro a capacitar cuando nos dan proyectos de la CDI o de otras instituciones”.

Llega a su casa a las seis de la tarde. Sus hijos más chicos le reclaman su presencia, “pero se enseñaron a quedarse solos desde chiquitos, porque yo tenía que salir a trabajar. Si me hubiera quedado en casa, ¡qué les iba a dar de comer!”

—¿Qué costos tuvo que pagar por trabajar para que las mujeres estén mejor?

—Creo que mucha violencia, pagué con ella para que valga la pena que otras aprendan. Para aprender que los derechos los tenemos igual los hombres y las mujeres.

—¿Es difícil ser mujer y ser indígena?

—Creo que sí, porque no conocemos nuestros derechos, no sabemos muy bien de leyes. Hay que conocerlas para poder seguir adelante, porque aunque uno diga que conoce los derechos, si las autoridades no los aplican o expresan, pues también es como si uno no supiera nada porque a veces uno va a darles la queja y ellos dicen: ’Pues qué quieres hacer, si es tu esposo’… No es la forma que ellos digan así. Una se va más contenta cuando las autoridades aclaran las cosas y se logran resultados. Nosotras somos mujeres indígenas, pero también merecemos respeto. No somos un juguete.

—¿Es optimista?

—Yo pienso que las cosas van a cambiar poquito a poco. Ya hemos formado jóvenes de las escuelas. En estos grupos que están trabajando con nosotros, creo que están mejorando su calidad de vida. Pero hay muchos grupos que no se han acercado, no saben sus derechos, y estamos tratando de explicarles de qué se trata, para que todas sepan y ya no se dejen más. Nunca más.

Por Mariana Winocur

(8) Comentarios
coyote

MUJERES COMO ESTA VALIENTE MEXICANA, ES A LAS QUE SE DEBE DE ADMIRAR Y APOYAR EN TODOS SENTIDOS.

ESAS SON A LAS MUJERES QUE YO RESPETO Y APOYO, NO A TERRORISTAS COMO ESA CRIMINAL LUCIA MORETT QUE ESTABA ALLA EN LA SELVA ECUATORIANA CON AQUELLOS CHACALES ASESINOS, SECUESTRADORES NARCOTRAFICANTES DE LAS FARC.

OJALA QUE MUCHAS MAS MUJERES SIGAN ESE EJEMPLO Y SE UNAN A ELLA EN ESA LUCHA Y QUE LOS HOMBRES SEPAN VALORAR LO QUE EN REALIDAD MUCHAS MUJERES VALEN.

VAYA MI APOYO Y TODO MI RESPETO PARA MACEDONIA BLAS Y PARA TODAS LAS MUJERS QUE LUCHAN POR LAS BUENAS CAUSAS.

Publicado 6 de Abril | 20:16 hrs
AMALIA GUTIERREZ

AL LEER ESTE ARTICULO SENTI UNA GRAN ALEGRIA DE SABER QUE HAY PERSONAS TAN POSITIVAS, ES PARA MI UN EJEMPLO DE MUJER Y DEBERIA DE SER PARA MUCHAS(CHOS) YA QUE CON TANTAS LIMITACIONES SOCIALES PUEDEN AYUDAR Y EDUCAR TAN SABIAMENTE A SU COMUNIDAD. DE VERDAD MIS RESPETOS A SU SENCILLEZ , SAGACIDAD Y TERQUEDAD. VOY A SACAR COPIAS PARA REPARTIR Y DE ESA MANERA ELLA PUEDA SEGUIR SIENDO UN EJEMPLO A SEGUIR.

Publicado 8 de Abril | 12:10 hrs
j estrada g.

mis respeto y admiracion para esta gran señora MACEDONIA

Publicado 8 de Abril | 12:13 hrs
Cynthia

Disfrute leer este artículo. La señora Macedonia es de esas pocas excepciones que pese a sus circunstancias tiene el valor de cambiar su situación y no sólo mejoró su situación, sino también la de muchas mujeres más…La violencia (=frustación), alcoholismo, pobreza, alcohol, los machos mediocres y cóbardes son problemas que por varios años han afectado a nuestra población, necesitamos mujeres como Macedonia que tomen iniciativas y acciones concretas. Creo que sería un merecido reconocimiento a su labor otorgarle el nobel de la paz en un futuro.

Publicado 8 de Abril | 14:12 hrs
lairadedios3

Definitivamente estamos en pañales en este pais en materia de igualdad de derechos,sobre todo con los pueblos indigenas,que desde tiempos inmemoriales han sido objeto de abuso.
Conocer este tipo de personas(sin hacer distingos de sexo)renuevan el espiritu,y la fe de que existe gente extraordinaria,que ha pesar de adversidades sobresalen sobre todos los demas.Sencillamente un ejemplo a seguir.

Saludos Luisa Fernanda y Fernando Redondo………..los amo.

Publicado 8 de Abril | 14:12 hrs
Cynthia

Disfrute leer este artículo. La señora Macedonia es de esas pocas excepciones que pese a sus circunstancias tiene el valor de cambiar su situación y no sólo mejoró su situación, sino también la de muchas mujeres más…La violencia (=frustración), alcoholismo, pobreza, alcohol, los machos mediocres y cobardes son problemas que por varios años han afectado a nuestra población, necesitamos mujeres como Macedonia que tomen iniciativas y acciones concretas. Creo que sería un merecido reconocimiento a su labor otorgarle el Nobel de la paz en un futuro.

Publicado 8 de Abril | 14:31 hrs
J. Diego Vazquez

Desde el extranjero nuestro mas elevado respeto por tan valiente mujer. He leido esta entrevista y la he compartido con mi esposa a quien tanto respeto y honro. Es Macedonia quien deberia estar representando a nuestras comunidades indigenas y no corruptos como Macedonio Salgado.

Publicado 9 de Abril | 09:04 hrs
Carol Cervantes Mendoza

Señora Macedonia: mi respeto y admiración!! A la reportera gracias por difundir la sabiduría y fortaleza de esta gran mujer. Mujeres como Macedonia nos hacen reconocer el atraso en que vivimos. Tuvo que pasar una vida de tragedia para llegar donde está y aun así conservar la esencia misma del humanismo. Gracias Doña Macedonia por rescatar a más mujeres de la ignorancia y de la marginación!

Publicado 10 de Abril | 11:53 hrs

El Kilombo EN cAROLINA DEL NORTE, EXPERIENCIA BASADA EN EL MOVIMIENTO ZAPATISTA

LA JORNADA

12 ABRIL 08

Los de Abajo

Gloria Muñoz Ramírez
losylasdeabajo@yahoo.com.mx

■ El Kilombo

En el número 324 de la calle Geer, en Durham, Carolina del Norte, se abre un espacio autónomo con una auténtica y creciente participación de la comunidad “de color”; es decir, trabajadores, estudiantes, niños y niñas de origen latino, asiático y afroamericano. Se trata de El Kilombo, un modesto centro comunitario en el que la gente del barrio organiza círculos de estudio en inglés y en español, una librería con temática autónoma y radical, clases de inglés y computación, internet gratis, programas de salud, un proyecto de agricultura autosustentable y otros programas que se construyen de acuerdo con las necesidades y demandas de la población.

En la pasada década, Carolina del Norte ha cambiado su rostro y se ha convertido, junto con Georgia, en el estado con mayor crecimiento de la población latinoamericana en EU. “Es un fenómeno extremadamente nuevo; existen muy pocas instituciones oficiales para nuestra población. Pensamos que exactamente por estas características, y además por la presencia mayoritaria de hermanos afroamericanos, esta región es ideal para organizarse desde abajo y a la izquierda”, señala Álvaro.

De acuerdo con estadísticas oficiales (siempre limitadas), en Carolina del Norte hay cerca de 700 mil migrantes, de los cuales 73 por ciento son mexicanos, la mayoría indocumentados. Vienen de Puebla, Veracruz, Guerrero, Michoacán, estado de México, DF y San Luis Potosí, principalmente, y se dedican a la agricultura, jardinería, albañilería y pintura, entre otras actividades con las que contribuyen a la economía del estado.

El Kilombo abrió sus puertas en 2006 y se define como un colectivo al que “llegamos todos con el deseo compartido de vivir de forma diferente y de actuar políticamente; además de una insatisfacción común con las campañas monotemáticas y la serie de intervenciones caritativas muy particulares de las ONG y de la izquierda tradicional”.

Hoy, en este pequeño espacio de libertad, crece el espíritu comunitario entre una población fragmentada desde arriba, en la que es un desafío la convivencia y lucha común entre latinos, afroamericanos, asiáticos, chicanos y otros estadunidenses.

Inspirado en diversos movimientos autónomos, entre ellos la experiencia de las comunidades zapatistas, El Kilombo responde a necesidades concretas de la comunidad, a partir de la organización desde abajo, con decisiones tomadas en asamblea. Se trata, indican, de “crear espacios en donde podamos formar nuevas relaciones sociales”.

El asesinato reciente de 3 líderes indígenas, muestra de la violencia cotidiana en Oaxaca

LA JORNADA
12 ABRIL 08

Mediante crímenes, Ulises Ruiz busca frenar la lucha de pueblos indígenas: organizaciones

■ Hostigamiento y detención de activistas configuran una política parapolicial y represiva, dicen

Emir Olivares y Octavio Vélez (Reportero y corresponsal)

Organizaciones sociales e indígenas de Oaxaca denunciaron que el gobierno de Ulises Ruiz Ortiz “busca frenar la lucha legítima de nuestros pueblos” mediante una política de estado basada en secuestros, arrestos y asesinatos de luchadores sociales.

En un documento emitido por el municipio autónomo de San Juan Copala, la Red de Radios Comunitarias Indígenas del Sureste de México, autoridades de Yosotatu, el Centro de Orientación y Asesoría de los Pueblos Indígenas, entre otros, se denuncia que recientemente fueron asesinados los líderes indígenas Plácido López, Lauro Juárez y Rosalino Díaz, lo que “muestra la violencia cotidiana que se vive en nuestro estado.

Las organizaciones oaxaqueñas denunciaron también detenciones arbitrarias de luchadores sociales como Pedro Castillo, Flavio Sosa Villavicencio, Adán Mejía, Miguel Ángel García, Constantino Castro López, entre otros, quienes “se encuentran injustamente detenidos, por lo que exigimos su inmediata liberación”. Además, demandaron la cancelación de órdenes de arresto libradas contra decenas de dirigentes indígenas y sociales.

“La impunidad, la fabricación de culpables y la indiscriminada liberación de órdenes de aprehensión y otros actos de hostigamiento contra líderes sociales y comunitarios, configuran en Oaxaca una política parapolicial y represiva de las garantías constitucionales, derechos humanos y garantías de derechos indígenas”, señalan.

Asimismo exigieron presentar con vida a las indígenas triques Virginia y Daniela Ortiz García, desaparecidas en julio de 1997; que la PGR intervenga “inmediatamente” en los crímenes referidos y cese la represión que el gobierno de Ulises Ruiz encabeza contra los movimientos sociales en la entidad.

En este contexto, la Unión de Comunidades Indígenas de la Zona Norte del Istmo denunció que elementos del Ejército Mexicano ocuparon hoy el municipio de Matías Romero e instalaron un reten en la colonia Rincón Viejo, Santa María Petapa, para indagar las actividades de los integrantes de esa organización.

Carlos Beas Torres, coordinador de Programas de la agrupación, dijo que los soldados arribaron a las 13 horas a la colonia Rincón Viejo cuando se encontraban reunidos en las oficinas varios campesinos de San Juan Guichicovi, Matías Romero, Barrio de la Soledad y Santa María Petapa, afectados por la ampliación del tendido eléctrico Juchitán, Oaxaca-Acayucan, Veracruz, de la Comisión Federal de Electricidad.

Mencionó que los militares interrogaron en forma prepotente y grosera a los vecinos de la colonia sobre las actividades de la Ucizoni. A pesar de esto, destacó que unos mil integrantes de la organización y profesores de la sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, así como vecinos de las colonias populares y trabajadores del sector salud marcharon por las calles de Matías Romero, para demandar mejoras en el servicio del Hospital IMSS-Oportunidades.

Beas Torres condenó el uso de tropas en tareas propias de los cuerpos policiacos pues además de violar la Constitución Federal, la falta de preparación de los militares los lleva con facilidad a violar las garantías constitucionales y los derechos humanos de la población civil.

íNDÍGENAS DE CAUCA ,COLOMBIA:EJEMPLO DE ESPERANZA Y ORGANIZACIÓN

LANJORNADA

12 DE ABRIL 08

Raúl Zibechi

Guardia Indígena

En las montañas del norte del departamento del Cauca, en la cordillera central de Colombia, a unos 100 kilómetros al sur de Cali, se viene desarrollando desde hace varias décadas una de las más notables experiencias de construcción de un mundo diferente al hegemónico. La región está atravesada de múltiples conflictos: terratenientes con extensas plantaciones de caña contra pequeños campesinos, multinacionales buscando explotar minerales que necesitan expulsar pueblos enteros, narcotraficantes aliados con paramilitares contra todos lo que se interpongan en sus negocios y, finalmente, la eterna guerra colombiana, cuyo último gran capítulo cumplió esta semana 60 años, al celebrarse un nuevo aniversario del asesinato del líder liberal Jorge Eliécer Gaitán.

En medio de esa guerra parece un milagro que los indígenas del norte del Cauca sigan adelante con sus proyectos de vida y esperanza. En una pequeña superficie de 190 mil hectáreas entre los mil 200 y los 4 mil metros sobre el nivel del mar, de las que sólo 10 mil son planas, algo más de 110 mil personas (85 por ciento indios nasa, 5 por ciento guambianos y 10 por ciento afros y mestizos) han puesto en marcha una experiencia única en Sudamérica, que tiene sin embargo mucho en común con el neozapatismo de Chiapas y su construcción de un mundo nuevo. Vale decir que 80 por ciento de esas tierras han sido recuperadas a los terratenientes a lo largo de más de 30 años de luchas, en los que la violencia se ha cobrado miles de vidas indígenas.

En esa región, 25 mil familias viven en 304 veredas, pequeños pueblos rurales, y se autogobiernan por medio de 18 cabildos, autoridad indígena tradicional reconocida en la Constitución de 1991, pero acosada por el Estado y sus fuerzas armadas. La estructura de poder se fue construyendo de abajo arriba: asambleas de las veredas eligen alguaciles que acompañan a los gobernadores de los cabildos, que son elegidos a su vez por grandes asambleas en cada uno de los resguardos indígenas. Los cabildos son formas de poder indígena enraizados en territorios o resguardos.

Los nasa (“gente”, en lengua originaria) buscan afirmar la justicia comunitaria, la educación y la salud propias, el control sobre el territorio y el autogobierno. “Eso es para nosotros el mandar obedeciendo”, dice Ezequiel Vitonás, veterano dirigente nasa que fue gobernador y ahora acompaña el proceso que encabeza la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca (ACIN). En sus territorios autogobernados han construido proyectos trascendentales, como el Espacio de Formación de Derecho Propio, una escuela de la que este año saldrán los primeros 60 consejeros jurídicos que trabajarán “para ejercer autonomía desde el derecho propio”. La escuela fue una decisión de las comunidades para fortalecer el autogobierno ante las amenazas externas, pero también para apoyar a las autoridades promoviendo evaluaciones colectivas para superar los conflictos internos.

Otro espacio notable es el Centro de Educación, Capacitación e Investigación para el Desarrollo Integral de la Comunidad (CECIDIC), definido como “un lugar de encuentro de la comunidad nasa”, que funciona en una finca recuperada de 68 hectáreas en el resguardo de San Francisco. El centro depende de los cabildos y fue construido por medio de grandes mingas comunitarias. Aunque el pueblo nasa puso en pie proyectos de educación bilingüe desde 1980, el CECIDIC trabaja en la formación para una educación propia que exprese un modelo educativo nuevo. Unos 800 jóvenes se forman en el bachillerato agrícola con énfasis en lo ambiental y en la organización comunitaria y otros 150 participan en carreras universitarias como etnoeducación, tecnología en agroindustria, economía y ciencias sociales. Los estudiantes aprenden trabajando en el sector agrosilvopastoril, en la escuela de artes y oficios y en las escuelas de animadores comunitarios.

Pero la experiencia más notable es quizá la Guardia Indígena, definida como “un instrumento de resistencia frente a la injusticia”, como “comunidad al servicio de la comunidad y defensa de nuestro territorio”. Ante la agudización del conflicto armado y una serie de asesinatos cometidos por paramilitares, las comunidades y los cabildos decidieron recomponer sus intrumentos de seguridad, entre ellos la Guardia Indígena, que fue reconocida por las autoridades nasa en una gran asamblea realizada en el resguardo de Tacueyó, en mayo de 2001. No tiene carácter militar y sus miembros se identifican por el tradicional bastón de mando de las autoridades indígenas.

Cada vereda elige en asamblea 10 guardias y un coordinador, lo que suma algo más de 3 mil guardias indígenas coordinados en cada resguardo. Se pueden ver mujeres y varones desde 12 hasta 50 años. La formación política es el aspecto más importante, ya que la guardia se considera más educativa que represiva. Todos los meses realizan talleres obligatorios, que suelen durar tres días y que luego cada coordinador replica en su vereda. Los guardias con los que fue posible conversar aseguran que no actúan como policías y que, por el contrario, se consideran “formadores de organización, protectores de la comunidad y defensores de la vida sin involucrarnos en la guerra”. Por cierto, tanto las fuerzas armadas del Estado como las FARC se sienten incómodas, por decir lo menos, con esos comuneros que en grandes grupos se reúnen para proteger a su pueblo.

Los cabildos y la Guardia Indígena definieron “sitios de asamblea permanente” donde las comunidades se congregan en situaciones de emergencia, sobre todo durante los frecuentes enfrentamientos armados en una de las regiones más violentas de Colombia. Ellos los definen como “sitios de resistencia indígena, espacios para la protección, la reflexión y el análisis comunitario”. En el proceso nasa es muy firme la apuesta a no ingresar en la guerra y resistir juntos. Pero se han propuesto hacerlo “respetando la diversidad y la diferencia”, o sea, sin llegar a convertirse en fotocopia de los actores que en seis décadas asesinaron a más de un millón de colombianos.

miércoles, 9 de abril de 2008

En riesgo algunas lenguas indígenas en el estado de México



En riesgo algunas lenguas indígenas en el estado de México
06-Abril-08


La Secretaría de Desarrollo Social de la entidad indicó que actualmente en el territorio estatal están ubicados unos 340 mil indígenas, de los cuales un importante número proviene de otras entidades del país como Oaxaca, Michoacán y Veracruz.


Toluca.- Debido al crecimiento poblacional y a la dinámica social, los grupos indígenas tlahuica, matlazinca, nahua, otomí y mazahua asentados en el estado de México enfrentan problemas diversos que ponen en riesgo sus lenguas y culturas.

Por ejemplo, en 2000 el Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática (INEGI) señaló que en el estado de México quedaban sólo 515 personas hablantes de la lengua tlahuica, en tanto que de la matlazinca unicamente fueron ubicados 649 hablantes.

La Secretaría de Desarrollo Social de la entidad indicó que actualmente en el territorio estatal están ubicados unos 340 mil indígenas, de los cuales un importante número proviene de otras entidades del país como Oaxaca, Michoacán y Veracruz.

El Consejo Estatal para el Desarrollo Integral de los Pueblos Indígenas del Estado de México (Cedipiem) informó que casi 50 por ciento de los indígenas de la entidad son originarios de los pueblos otomí, mazahua, tlahuica, nahua y matlazincas, a los que se han sumado zapotecos, mixes, mixtecos, chamulas y tarascos, entre otros.

La secretaria técnica del Consejo Estatal de Población (Coespo), María Cristina Moctezuma Lule, dijo que en 886 comunidades de 46 de los 125 municipios del estado de México hay presencia étnica, y la mayoría vive en alta o muy alta marginación.

Moctezuma Lule expuso en entrevista que a los municipios de las zonas norte y sur de la entidad, en donde habita un gran número de indígenas, se suman los municipios del oriente del estado, como Valle de Chalco, Nezahualcóyotl, Chimalhuacán, Ecatepec, Coacalco, Tultepec y Tultitlán, en donde hay mayor presencia de indígenas migrantes.

El visitador adjunto de la Región 2 Atlacomulco de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de México (Codhem), Jesús Alberto de la Fuente Pérez, alertó sobre la disminución de la población indígena mexiquense.

"Cada día hay menos indígenas, y etnias como la tlahuica y la matlazinca han disminuido de manera drástica su población en los últimos años, lo cual implica que poco a poco han comenzado a desaparecer las áreas dialectales en el estado de México".


Lamentó que en pleno siglo XXI la discriminación y la marginación flagelen a las cinco etnias de la entidad. De la Fuente Pérez acusó que las comunidades indígenas son un "botín político", ya que sólo en época de elecciones se les toma en cuenta.

En entrevista, explicó que después de tantos programas sociales en algunas comunidades indígenas de la zona norte del estado, como en
San Felipe del Progreso, el servicio de salud se limita sólo al cuadro básico de medicamentos.

Por su parte el secretario de Desarrollo Social en la entidad, Ernesto Nemer Alvarez, precisó que en el territorio mexiquense hay unos 340 mil indígenas, de los cuales casi 227 mil son originarios del estado de México y el resto proviene de otras entidades del país.

Contrario a la percepción del funcionario de la defensoría de habitantes, Nemer Alvarez negó que las etnias mexiquenses estén en peligro de extinción, y aseguró que el gobierno estatal canaliza importantes recursos para elevar la calidad de vida de las comunidades indígenas.

"En lo que va de esta administración se ha hecho un esfuerzo muy importante para apoyar a los indígenas mediante la aprobación de diversos proyectos productivos y programas, como el de Adopta un Niño Indígena, que este año beneficiará a más menores", detalló.

El titular del Cedipiem, Rafael Díaz Bermúdez, informó que en la actualidad el pueblo mazahua es el más numeroso en la entidad; el Segundo Conteo de Población y Vivienda 2005 identificó a 95 mil 411 personas hablantes de su lengua.

La etnia mazahua se asienta en la región noroccidental y centro-occidental del estado, en 13 municipios de los cuales nueve padecen alto grado de marginación: Almoloya de Juárez, Donato Guerra, Ixtapan del Oro, Ixtlahuaca, San Felipe del Progreso, San José del Rincón, Temascalcingo, Villa de Allende y Villa Victoria.

Dos municipios con presencia mazahua presentan un grado medio de marginación: El Oro y Jocotitlán; y otros dos un grado bajo de marginación: Atlacomulco y Valle de Bravo, lo que significa que se trata de una región y un pueblo con grandes necesidades sociales y económicas.

Según Díaz Bermúdez, los otomíes se asientan en una gran porción del territorio estatal, los valles de México y de Toluca; sin embargo su mayor concentración está en el centro-norte de la entidad, hasta los límites con Hidalgo y Querétaro. La excepción es el municipio de Amanalco, localizado hacia el sur del estado.

El pueblo otomí es el segundo en la entidad por el tamaño de su población al contar, de acuerdo con datos del Segundo Conteo de Población y Vivienda 2005 del INEGI, con 83 mil 352 personas que declararon hablar esa lengua.

Notimex